viernes, 8 de agosto de 2014

FOUJITA: El hombre que vino de Oriente

Marzo 1917,  la Revolución en Rusia ha triunfado, el zar ha caído y la I Guerra Mundial parece encaminarse a una resolución tras años de estancamiento.
En París todo el mundo vive el momento, no quieren esperar porque no saben si hay esperanza, la gente sale , acude a los bares. Imaginate por un momento que estás sentada tomando algo en el café de La Rotonde en Montmartre,  eres una pintora y estás pasándolo bien con tus amigos, un chico te mira, eres joven, no es nada inusual, tú no le prestas mucha atención, estás pensando en otras cosas, decides marcharte a casa. 
Al día siguiente por la mañana tocan a la puerta, abres y delante de ti tienes al chico del bar con un jersey azul que ha tejido durante toda la noche, le invitas a que pase, por su aspecto deduces que no es francés, es muy agradable y amable, él se presenta, Tsuguharu Foujita, descendiente de una noble familia de samurais y artista, trece días después decidís casaros. Fernande Barrey se convertía así en la segunda esposa de Foujita pero no en la última. A partir de ese momento y con la ayuda de Fernande, Foujita comenzará a exponer y alcanzará la fama y la riqueza en vida, con él esa imagen de pintor bohemio, enfermo, con pocas posibilidades y arruinados se disipa en medio de la niebla matutina de París.
Fernande Barrey
Tsuguharu se codeó con todos, a pesar de llegar a París con muy poca experiencia y una formación puramente japonesa, tuvo siempre claro donde quería estar. Un año antes de marcharse se divorció de su primera mujer en Japón,  era un viaje de no retorno. Su obra mezcla a la perfección lo mejor de los dos mundos: la presencia nipona nunca se vio ensombrecida por la influencia de todo lo que asimilaba en París. Al poco tiempo de llegar ya pertenecía al círculo de la vanguardia, entabló amistad con Picasso, Modigliani, Juan Gris, Matisse, Leger, entre otros y de todos y de todo iba asumiendo, percibiendo, comprendiendo y adaptando a su producción artística pero nunca perdió el toque asiático que lo caracterizaba y lo diferenciaba.
Lucie Badoul y Foujita
En ese París si algo tenían claro es que nada era para siempre y menos que nada, la vida o el amor. Un día de nuevo en el café La Rotonde la historia se repite pero a la inversa, en este caso será Lucie Badoul la que se quedará prendada con Foujita, ella misma lo describirá como amor a primera vista y después de perseguirlo e intentar llegar hasta él conseguirá atraer su atención. Foujita ante la insistencia consentirá quedar con ella, se miraron durante un par de horas y pasaron tres días metidos en la habitación de un hotel, el pintor dejó a Fernande cuatro años después de su impulsivo matrimonio y comenzaba la historia de amor con Lucie que acabará cuando Lucie lo abandone para convertirse en la esposa del poeta Robert Desnos.
Foujita volverá a Japón pero siempre regresará a París, en el año 1959 se bautiza, su padrino fue René Lalou y con él llevará a cabo el último de sus proyectos la capilla que decorará en los jardines de la casa del Champagne Mumm, en Reims, de la que René Lalou era uno de los principales propietarios.
Capilla Foujita. Champagne Mumm
En 1968 a la edad de 82 años, Tsuguharu Foujita moría en Zurich de cáncer, con el nombre de Leonard Foujita cambiado tras su bautizo cristiano. En el año 2003 era enterrado en la capilla que él mismo ayudó a construir en Reims, tal y como había sido su deseo. Sin duda francés, siempre japonés.

2 comentarios:

  1. Puede ser que el autor tuviera relación con Kiki de Montparnase? Muy buena entrada!

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  2. Si, tuvo relación con Kiki, por algo la nombraron la reina de Montparnasse.

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