jueves, 29 de mayo de 2014

Cuando lo privado se hace público. PRIMERA PARTE

En la Historia del Arte hay muchos ejemplos de obras que en su día fueron creadas para ser observadas y disfrutadas en privado, no en un museo, galería o sala de arte. Muchas de ellas han acabado en nuestros días absolutamente desubicadas del lugar para el que fueron creadas y están colgadas en las paredes de los principales museos del mundo.
El sueño. Gustave Courbet. Oleo. 135x200 cm. 1866
El Infante Baltasar Carlos. Diego Velázquez. Óleo. 1635
Cuando contemplamos esas obras, deberíamos tener muy claro el lugar para el que fueron pensadas, es un detalle que en muchas de ellas resulta imprescindible para poder entender toda la simbología que conlleva, por ejemplo si tenían que estar en un salón o en una habitación privada, o en un dormitorio, o sobre una puerta. Durante el barroco se puso de moda entre los nobles situar cuadros donde se representaba un jinete saltando encima de las puertas para que al pasar por debajo tuviéramos la sensación de que nos saltaba por arriba. Con esa finalidad esos cuadros se hacían en escorzo. Hoy vistos en una pared a la altura de los ojos resultan extraños y desproporcionados, difíciles de entender.
El origen del mundo. Gustave Courbet. Óleo. 1866
Una de esas obras es "El origen del mundo" del pintor realista Gustave Courbet (1819-1877). El primer propietario del Origen del mundo y su comanditario fue el diplomático turco-egipcio Khalil-Bey (1831-1879). El diplomático ya coleccionaba algunas obras de temática erótica, entre ellas el baño turco de Ingres, al parecer había encargado a Courbet la obra "El sueño", en ese momento Courbet ya era un artista reconocido y pidió por el cuadro una suma elevada, por lo que posiblemente la obra "El origen del mundo" fue una especie de regalo por la compra de la bellísima obra "El sueño". Khalil-Bey exhibía la obra ante sus invitados tras una pequeña cortina de color verde, era un acto íntimo y privado. Finalmente Khalil-Bey acabó perdiendo su fortuna y su colección en deudas de juego y a partir de ahí la obra entra en un periplo con muchos vacíos de información en cuanto a quien la poseía. Su último propietario fue el psicoanalista Jacques Lacan que la había adquirido en 1955. La pintura pasó al estado francés en el año 1981 y desde el año 1995 se expone en el Musee d'Orsay en París. Por primera vez en el museo la obra se exponía de manera pública y si ha existido una obra creada y pensada para el ámbito privado, esa es sin duda "El origen del mundo". Al principio en el Musee d'Orsay se mostraba en una sala privada con un persona en la puerta encargada de avisar de su contenido para no producir un impacto al visitante. En las retrospectivas de Courbet la obra no solía exponerse por la posible reacción que podía causar. Estamos ante una pieza realizada en óleo sobre lienzo de 46x55 cm., una pequeña obra de arte que condensa en muy pocos centímetros una gran aventura y es que recientemente la leyenda en torno a ella ha resurgido....CONTINUARÁ




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