sábado, 5 de abril de 2014

FEE VERTE- DIABLE VERT

La ABSENTA es una bebida alcohólica de origen incierto. Al parecer su producción se inicia en el convento suizo de Couvet a finales del siglo XVIII. En 1797 Pernod adquiere la receta y abre la primera destilería "Dubied Père et Fils", a partir de ahí su demanda fue creciendo.
La composición de la absenta varía, su principal característica es un bellísimo color verde esmeralda y la planta base es la Artemisia absinthium, más conocida como ajenjo, su grado de alcohol es altísimo pudiendo alcanzar cerca del 80º, por ese motivo la absenta se toma diluida con agua y azúcar, todo ello con un ritual que convirtió a la bebida en un arte.
Artemisia absinthium
En 1840 se ofrecía a las tropas francesas como cura contra la fiebre y cuando estas volvían del frente la seguían demandando en los bares. En 1860 en muchos cabarets de París a las 5 p.m. comenzaba l'heure verte. Su demanda creció tanto que su precio subió y la leyenda comenzó a formarse.
El ajenjo contiene un componente la tujona, es un aceite esencial relacionado químicamente con el alcanfor, que se ha demostrado que en cantidades considerables produce alteraciones en el sistema nervioso, alucinaciones. Los artistas de la vanguardia hicieron del "HADA VERDE" su emblema y en París se llegó a consumir más que el vino, tanto que en los bares se instaló unas fuentes con agua fría en el centro de las mesas para el consumo de absenta.
Pablo Picasso. La bebedora de absenta
La pintaron, la cantaron, la loaron y hablaban de ella como una compañera de fatigas: Oscar Wilde, Pablo Picasso, Vincent van Gogh, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Ernest Hemingway, entre otros, ninguno pudo declinar sus encantos, hasta que finalmente en el año 1915 se prohibió su consumo por todos los peligros que implicaba para la salud.
Hoy en día la absenta sigue prohibida en algunos países del mundo, en otros se puede destilar siempre y cuando se contemple una cantidad moderada de tujona. La cuestión es que actualmente hay que ir muy alerta ya que la producción de absenta no pasa por ningún tipo de regulación que nos asegure que su base sigue siendo el tradicional ajenjo.
La absenta en muchas ocasiones proporcionaba una experiencia única a los artistas porque a menudo su composición se adulteraba con otros componentes como virutas de cobre o zinc, que proporcionaban a la bebida un color verde más brillante, otras veces se mezclaba con productos que amplificaban sus efectos como el láudano, todo ello proporcionaba una experiencia arriesgada que el propio Oscar Wilde describió: 

“Después de la primera copa uno ve las cosas como son. 
Después de la segunda, uno ve las cosas que no existen. 
A la tercera, uno ve las cosas como realmente son 
y eso es lo más horrible del mundo”.

Paul Verlaine bebiendo Absenta, él mismo comentó: "mi gloria es un humilde y efímero Absinthe".
 

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