domingo, 9 de marzo de 2014

MeEtinG Point: LOURDES MONTERO



Entre 1656 y 1667 Bernini construyó la columnata exterior de San Pedro del Vaticano que vino a ser la culminación del encuentro entre poder y prestigio terrenal y de ultratumba. En el centro de esta plaza oval con columnas o Piazza Oblicua se encuentra el obelisco egipcio que el prefecto Caius Cornelius Gallus había traído en el año 37 del Foro Juliano de Alejandría para adornar el centro de la espina del circo de Calígula.
 




Una de las intervenciones urbanísticas de Sixto V (1585-1590) fue mover numerosos obeliscos egipcios de sus antigua ubicaciones romanas a otras nuevas, realzando así los ejes de su plan urbano y estableciendo nuevos puntos focales en al ciudad. El trabajo de reubicación del obelisco que hoy vemos en la plaza de San Pedro fue encargado al arquitecto Domenico Fontana. La tarea duró desde el 30 de abril al 14 de septiembre de 1586. Fueron necesarios 800 hombres, 140 caballos y 40 montacargas. Fontana describió todo el proceso en un libro que publicó en 1589. En la ceremonia  de  inauguración sonaron las campanas de todas las iglesias de Roma y sonó música de Palestrina. El obelisco, montado sobre las garras de cuatro leones de bronce, dispuestos en los ángulos de un pedestal de elevado plinto, se constituyó en un auténtico emblema del Vaticano y también de la Iglesia, pues había presidido el circo donde tantos primitivos cristianos, entre ellos San Pedro, habían sufrido el martirio durante el reinado de Nerón.
 
Música de  Giovanni Pierluigi da Palestrina (Palestrina, 1525 – Roma, 1594) en: 




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